El 24 de marzo rendía matemáticas. Habíamos estudiado toda la noche y a la madrugada la sosteníamos en la cocina de mi amigo con café y radio. En algún momento fue la transmisión en cadena y la casa fue un solo sobresalto. Los viejos se despertaron y todos escuchamos el primer comunicado. Una cagada.
Caminamos más tarde hasta la escuela, veíamos pasar los camiones del 601. Todo era verde y me llamaban la atención las distintas figuras geométricas pegadas en los parabrisas, un código de papel que no entendía. Metían miedo.
No rendimos el 24. A las pocas semanas entré en la facultad.
En esos meses se la llevaron a Verónica de su casa, luego al novio de mi amiga en la calle, se llevaron a Hugo de la facultad.
Yo los conocí. A veces busco sus retratos en los homenajes. Con alguien tomé Legui antes de ir al cine Arte, con otro canté. La mayoría olía a tabaco negro y sabían sostener una buena conversación. En las imágenes se los ve pendejos y a la vez tan ajados. Parecen distantes aunque se sientan urgentes.


1 Respuestas a “18 años”
Añade un Comentario